sábado, 13 de marzo de 2010

Al que me acompañó en el arduo trabajo de desdoblar tanta carta de amor.



Me acompañó en el arduo trabajo de desdoblar tanta carta, tantos papeles tercos y angulosos, guardianes decididos y contrarios al despliegue de amores cargados de lágrimas, risas, celos, nostalgias o alegrías. Las cartas se abrían como flores de azar: ¿Me quieres? ¿No me quieres? ¿Me escoges? ¿No me escoges? Ante aquel coqueteo con mis ojos, me acompañó.
Se mezcló, por momentos, con el single malt sobre las rocas, y lo venció. Intenso, impregnó miles de palabras enamoradas; fue un embate, como la marea contra el risco, barco contra arrecife. Se alimentó de las emociones escritas y se erigió cual su hilo conductor.
Me lo aprendí de memoria, a ese colega de las noches lectoras.
No pude descubrir el origen del contagio, pero agradezco la compañía incondicional del amigo entusiasta del amor, que por cierto, perfume le llaman.
Foto premiada por Montblanc, autora Sophy Rickett

2 comentarios:

Mike dijo...

Vaya, vaya y yo que pensé que había sido yo, bueno la próxima vez será.
Miguel Angel

Olga Fuchs dijo...

Tú también mi amor, tú también. Besos grandes