domingo, 17 de junio de 2012

Carlos Fuchs Kühnhold




El Banco Holandés Unido (en holandés, Hollandsche Bank-Unie) fue un banco holandés doméstico de segunda línea.
En 1918 el Rotterdamsche Bank y el NHM, junto a otros prestamistas menores como el Royal West India Mail/Royal Netherlands Steamship Company, fundaron el Hollandsche Bank voor West-Indië (Banco Holandés de las Indias Occidentales), con sede central en Ámsterdam, con filiales en Willemstad y Curacao. En 1920 este banco fue el primero de Europa en tener una filial en Caracas, Venezuela. 
Para 1957, el Banco Holandés Unido tenía filiales en las Antillas Holandesas, Argentina,  Israel, Turquía, Uruguay, Surinam, Ecuador y en 1965 a Paraguay. La historia internacional del Banco Holandés Unido terminó en 2001, cuando ABN AMRO vendió la operación ecuatoriana que había heredado del HBU al Banco del Pichincha, fundado en 1906.
Pero ésta no ésta no es la historia del Banco Holandés, sino de una de las tantas vivencias de  mi padre Carlos Fuchs Kühnhold, quien me enseñó a comprender la benevolente rigurosidad de la vida, y el amor al estudio. Él comenzó a trabajar en ese banco en el año 1938, a la edad de 21 años, junto a su hermano Walter de 24 años; en 1939, los despiden al comenzar la segunda guerra mundial por considerarlos nazis, lo cual era absolutamente absurdo: eran descendientes de luteranos y judíos, nacidos en Venezuela, sin intereses políticos, sólo en tener formación contable, en matemáticas y química. Sus errores para ese banco, eran hablar y escribir correctamente el alemán y proceder de una familia de inmigrantes de Hamburgo, Alemania.
Sin embargo, ante este percance, no se amilanaron, reiniciaron sus carreras como técnicos en geofísica, trabajando para Seismograph Service Limited (Reino Unido) en un equipo sísmico y en ese entonces estructurando incipientes procesos de datos sísmicos, aplicados a la búsqueda de petróleo, en el estado Monagas. En esa empresa sí les reconocieron sus capacidades profesionales, muy por encima de sus orígenes, y sin aplicar discriminaciones sin sentido.
Las injusticias surfean a través de los tiempos y circunstancias, pues se trata de algo intrínseco a la condición del ser humano, pero también es de humanos sobrevivir e imponer con inteligencia, capacidad y tesón,  la auténtica dignidad y ser ejemplo de vida.
Estoy muy orgullosa del padre que Dios me concedió y del tío Walter. 

Fuente: Hollandsche Bank-Unie website 

3 comentarios:

Olga Fuchs dijo...

Muy amado padre.

Nancy dijo...

Hermoso escrito hermana y ¡Cuánta falta hace el padre!

Especialización Gestión Sociocultural USB dijo...

Queridas hermanas tuvimos un gran padre y nos dio mucho amor.