lunes, 23 de agosto de 2010

¿La Novela no literaria?

Foto de León Tolstói (autor anónimo)


Los best sellers podrán ser novelas, pero no son literatura. Los norteamericanos, hacen una aclaratoria del asunto con una distinción tan útil como sutil: el suplemento de libros que publica The New York Times los domingos para desgajar de entre los títulos más vendidos una categoría aparte que aparece directamente bajo la rúbrica de Ficción para el mercado de masas.

Una de las claves que explican el éxito de los best sellers es que su función es meramente entretener. Nada de inquietar. Pensar, lo menos posible. Se trata de proporcionar productos ligeros, de fácil consumo. Por eso son efímeros: tras el ruido ensordecedor que hacen durante una temporada, o se saca al mercado rápidamente una secuela, o el producto cae irremisiblemente en el olvido. Que un título se mantenga vigente dos o más temporadas sucede muy pocas veces.

En referencia a la literatura de verdad: ¿a qué obedece el hecho de que haya libros que siguen siendo capaces de llegar al lector no al cabo de dos o tres temporadas, sino cien años después de su publicación original, como ocurre con las obras de Tolstói, como Anna Karénina?

Recordemos que 2010 es el centenario de la muerte de Tolstói, con ese motivo la editorial Alba ha publicado una nueva traducción de la novela, y recordemos también el dictum de Vladímir Nabokov: Anna Karénina es la mejor novela de amor de todos los tiempos.

Anna Karénina es una de las mejores novelas jamás escritas, con una exhibición de la profundidad de emociones, el conocimiento del alma humana, la exquisita disección de las pasiones que son el centro de nuestras vidas, en las mil páginas de Anna Karénina, que nos arrastra de inmediato. Al leer acerca de las vidas de los protagonistas se produce un intenso fenómeno de reconocimiento e identificación: todos hemos pasado por las situaciones que se nos describen en la novela. Esa es, precisamente, la función de la verdadera literatura: indagar acerca del sentido más profundo de la existencia: de nuestra existencia, en toda su complejidad. El efecto que causa la lectura de una obra como Anna Karénina es el opuesto al que provoca el best seller. Nos hace pensar y sentir. Al cerrar la última página de esta historia, trágica y bellísima, y de una autenticidad a la que no estamos acostumbrados, algo importante ha cambiado en nosotros.

Tolstói no es más que una posibilidad, por supuesto. Su obra forma parte de un contexto formidable: la edad de oro de la novela realista, en el que destacó de igual manera Dostoievski, Góngora y Quevedo, al igual que en el contexto mayor de la literatura europea, con la aparición de Shakespeare y Cervantes, los dos insuperados hasta hoy. Los ejemplos se pueden multiplicar: Platón y Aristóteles, determinando la trayectoria de toda la filosofía; Newton y Leibniz con el descubrimiento del cálculo infinitesimal; Wittgenstein y Heidegger levantando acta de las ruinas del pensamiento occidental.

Ninguna novela de cierta extensión (la novela corta es otro género) es perfecta, pero hay un número considerable de títulos en la historia de la literatura universal que rozan la perfección. Anna Karénina es uno de los ejemplos más preclaros. La monumental Guerra y paz otro, como lo es Hadji Murat, también de Tolstói, que Harold Bloom calificó como la mejor novela corta de todos los tiempos.

La novela discurriría después por otros derroteros y produciría cumbres de altura inigualable (Proust, Kafka, Joyce), pero hay algo irrenunciable en la edad de oro del género, en la que surgieron autores como Dickens, Flaubert, Melville o Galdós. La lectura de estas obras, puede considerarse, sin duda, avance del conocimiento.

3 comentarios:

Graciela dijo...

Amiga mía, cada día estás más inquisitiva. Saludos y besos vendidos al mejor postor, es decir, best sellers

Ivan dijo...

Tienes razón, el best seller no induce a pensar, es como mirar al mago de la cara de vidrio, el de Eduardo Liendo.

Ivan dijo...

Hay que destacar que el tildar a una obra de «superventas» sólo implica un gran nivel de ventas y difusión, y no necesariamente una calidad excelente o un rigor académico impecable. Una buena parte de los best seller contemporáneos o de "antaño" ha llegado a serlo como consecuencia de una bien organizada promoción propagandística dirigida, que ha tenido en cuenta las expectativas de un público de masas.
Muy acertado tu artículo ¡Un abrazo amiga!