lunes, 10 de mayo de 2010

Sangrienta sanación


Enero 10
La piel se contrajo ante el crujir del hueso y vi al dolor ascender hasta un grito roto. Así conocí la luz. Ella se abrió paso por entre la carne blanda como la lanza reluciente del conquistador triunfante. Cambió mi existencia. La sangre, mi longeva compañera, huyó con rapidez, a borbotones. Eran dos ríos enfrentados, uno blanco, etéreo y radiante, el otro denso, grave y rojo. Yo estaba aturdida, el dolor comenzó a escarbarme. No sé cuánto tiempo pasó, pero sentí un alivio adormecedor. Llegaron más alfileres e hilos para cerrarle el paso al resplandor enceguecedor y curioso. Atraparon algunos bultos luminosos, burbujas de radiaciones. Dormí y soñé. Me desperté tanteando a mi lado, no encontré a mi amante, a esa sangre y sentí de nuevo el hambre de caricias.
Febrero 10
Lentamente, a pesar de mi soledad, comencé a entretenerme tejiendo más queloides, formé colinitas de sanación simulada, intercaladas de tristeza y frío, mis nuevos compañeros.
Marzo 10
Me convertí en una ninfómana de carnes y tendones. Comencé a viajar, hasta arriba del tobillo ¡Qué vorágine, qué placeres descubrí! Besé con fruición al talón, casi lo succioné, lo apretujé, me adherí a él. Bailamos unos boleros despechados, sin saber con precisión la razón... Ah, sí, quizás por aquella sangre callejera, pero ya no me importa, he sanado mis heridas.
Abril 10
Querida amiga, respecto a mí, la cicatriz de tu pie izquierdo, sólo añado a esta relación de mi génesis, una advertencia: no olvides tu firme fragilidad.

2 comentarios:

Francis dijo...

La herida o cicatriz asume a la sangre como a su amante fugado ¿No?

León dijo...

Esa cicatriz se curó del abandono jajaja se dedicó a la buena vida jajaja si te dejan mejor búscate a otros jajaja cicatriz prima