domingo, 8 de febrero de 2009

ARCOIRIS


El tiempo cargado de odios arañó a la tierra de mi génesis,
Soportó el embate de afrentas y aún azotada,
Acunó vida y civilización, vientre de esperanzas y de tolerancia.

Danzan alegría y fe,
Curan las heridas de la injusticia,
Acarician a su agresor y limpian sus mejillas de lágrimas.

El perdón se infiltrará en sus entrañas,
Logrará el florecer de esta Tierra a la caridad,
Esencia de perfume sublime del ser humano.


Un niño y sus padres ven en el horizonte el avance de una tormenta, se sobrecogieron y se abrazaron:
— ¡Mamá, papá, tengo miedo! — Exclamó el niño, y luego de una pequeña pausa añadía con otro grito—: ¡Hermanos, hermanos, corramos al refugio, pronto llegarán los truenos!
Los otros niños asustados obedecieron el llamado, se reunieron en torno a la madre y el padre con angustia.
—Calma hijos, nuestro Dios no nos abandona. —Dijo con serenidad el padre, luego de un cariñoso abrazo—: El verdadero refugio es Él, caminaremos erguidos el sendero de la verdad, bajo su protección.
Las furias pasaron confundidas y se disiparon en el arcoíris.

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